Un diente roto, muy desgastado o debilitado por una endodoncia no tiene por qué notarse ni volver a dar problemas. Una corona bien hecha lo protege y le devuelve su forma, su función y su color, hasta confundirse con los de al lado. En nuestra clínica de Mirasierra, en Madrid, las diseñamos digitalmente y sin metal: el resultado se decide antes de tocar el diente.

Zirconio y disilicato de litio sin metal, con el color y la translucidez medidos sobre tus propios dientes.
Escaneado intraoral en lugar de moldes incómodos: la corona se diseña en 3D y el ajuste se afina a décimas de milímetro.
Una corona bien ajustada sella y refuerza el diente debilitado. Con buena higiene, hablamos de muchos años de servicio.
Una corona —la «funda» de toda la vida— es una restauración que cubre por completo el diente dañado y le devuelve su anatomía, su resistencia y su estética. A diferencia de un empaste, que rellena, la corona abraza y protege: por eso es el tratamiento de elección cuando el diente ha perdido demasiada estructura para sostenerse solo.
Puede ir sobre tu propio diente, tallado para recibirla, o atornillada sobre un implante cuando la pieza ya no existe: es el remate final de la implantología. Y cuando el daño es superficial y estético, a veces basta con menos: unas carillas dentales son la alternativa más conservadora.

No todos los dientes dañados necesitan una corona, y conviene desconfiar de quien la propone sin explicarte alternativas. Estos son los casos en los que sí suele ser la mejor opción:
De la primera visita a la corona colocada suelen pasar dos o tres semanas, y en ningún momento te vas con el diente «a medias».
Exploración, radiografía y escaneado intraoral. Elegimos contigo el material y medimos el color y la translucidez sobre tus propios dientes.
Tallamos el diente lo mínimo imprescindible, con anestesia local, y colocamos un provisional estético en la misma visita: nunca sales con el diente desnudo.
El laboratorio fabrica tu corona con tecnología CAD-CAM a partir del escaneado, sin moldes de silicona y con un ajuste de décimas de milímetro.
Probamos la corona, afinamos el punto de contacto y la mordida, y la cementamos o atornillamos. La revisamos a los pocos días para que quede perfecta.
La adaptación es rápida: en pocos días dejarás de notar que está ahí. Estas pautas ayudan a que todo vaya rodado.

No hay un material único para todos los casos: cada zona de la boca pide un equilibrio distinto entre resistencia y estética.
El material sin metal más resistente. Ideal para molares y para quienes aprietan o rechinan: soporta cargas altas sin astillarse.
La referencia estética para el sector anterior: una translucidez casi idéntica a la del esmalte. La elección cuando la sonrisa está en juego.
Núcleo de zirconio recubierto de cerámica: combina la resistencia del primero con la estética de la segunda. Muy versátil.
La corona clásica. Sigue siendo válida en casos concretos, aunque hoy preferimos opciones sin metal que evitan el borde gris junto a la encía.
La pieza final del implante: atornillada, para poder revisarla o repararla sin dañarla. El diente definitivo cuando falta la pieza.
Coronas con filtraciones, bordes grises visibles o estética envejecida: las sustituimos por materiales actuales sin metal, protegiendo el diente que hay debajo.

«Una buena corona es la que ni tú mismo distingues al mirarte al espejo. Ese es el estándar con el que trabajamos cada caso, sea un molar o una sonrisa completa.»
Sí. «Funda» es el nombre coloquial y «corona» el técnico, pero se refieren al mismo tratamiento: una restauración que cubre por completo el diente para protegerlo y devolverle forma y color.
La carilla cubre solo la cara visible del diente y se usa con fines estéticos en dientes sanos. La corona lo envuelve entero y se reserva para dientes debilitados o muy dañados. En el estudio te diremos cuál conserva más diente en tu caso.
Ese es justo el objetivo: que no. Con los materiales actuales sin metal y la medición digital del color y la translucidez, una corona bien hecha se confunde con los dientes naturales incluso de cerca.
No. El tallado se hace con anestesia local y las visitas de prueba y colocación son indoloras. Puede haber una sensibilidad leve unos días, que desaparece sola.
Con buena higiene y revisiones, entre diez y quince años, y muchas superan esa cifra. Lo que más influye es el ajuste inicial, tu higiene diaria y controlar hábitos como el bruxismo.
Normalmente dos o tres en un plazo de dos a tres semanas: estudio y preparación con provisional, prueba si el caso lo pide, y colocación definitiva.
Sí. Ese borde oscuro es el metal de las coronas antiguas que asoma al retraerse la encía. Se sustituye por una corona actual sin metal y el problema desaparece, además de renovar el sellado.
Depende del material y de si va sobre diente o sobre implante, así que desconfía de las cifras genéricas. Tras el estudio recibes un presupuesto cerrado y por escrito, con opciones de financiación si prefieres pagarlo a plazos.
Pide tu estudio. Con la exploración y el escaneado delante te diremos si la corona es la mejor opción o si existe una alternativa más conservadora.
Cuéntanos tu caso y te diremos qué opciones tienes para recuperar tu diente. Estamos en Mirasierra, Madrid.
Hemos recibido tu solicitud. Te contactaremos muy pronto para confirmar tu cita.