Si tus encías sangran, están enrojecidas o notas los dientes «más largos», puede haber sarro acumulado bajo la encía. El curetaje —raspado y alisado radicular— elimina esa infección y frena la periodontitis antes de que dañe el hueso que sujeta tus dientes. En nuestra clínica de Mirasierra, en Madrid, lo realizamos por cuadrantes, con anestesia local y de forma minuciosa.

El sangrado es el síntoma más visible de la inflamación. Al eliminar el sarro y las bacterias bajo la encía, el tejido se desinflama y deja de sangrar.
La periodontitis es la primera causa de pérdida de dientes en adultos. Detectarla y tratarla a tiempo protege el hueso que los sujeta.
Anestesia local y trabajo por cuadrantes: sesiones de en torno a una hora, indoloras y adaptadas a tu caso.
El curetaje dental —técnicamente, raspado y alisado radicular— consiste en eliminar el sarro y las bacterias acumulados bajo la encía, dentro de las llamadas bolsas periodontales, y alisar la superficie de la raíz para que la encía vuelva a adherirse al diente. A diferencia de una limpieza convencional, que actúa por encima de la encía, el curetaje trata la infección que ya ha avanzado por debajo: es el tratamiento de elección frente a la periodontitis.
El curetaje es el tratamiento central de la periodoncia, la especialidad que cuida la salud de tus encías. Y si la enfermedad ha dejado recesiones o raíces expuestas, puede complementarse con un injerto de encía para recuperar el tejido perdido.

La enfermedad de las encías avanza sin dolor, y por eso suele detectarse tarde. Estas son las señales que conviene no ignorar:
El tratamiento se reparte en dos a cuatro sesiones, tratando la boca por cuadrantes, más una reevaluación a las pocas semanas para medir el resultado.
Sondaje de las encías punto por punto y radiografías: medimos la profundidad de las bolsas y el estado del hueso de cada diente.
Trabajamos por cuadrantes, con anestesia local: cada sesión dura en torno a una hora y es completamente indolora.
Retiramos el sarro y las bacterias acumulados bajo la encía y alisamos la superficie de la raíz para que el tejido vuelva a adherirse al diente.
A las 4-6 semanas volvemos a medir las bolsas y diseñamos tu pauta de mantenimiento para que la enfermedad no vuelva a avanzar.
Es normal algo de sensibilidad al frío y que la encía se vea algo más baja al bajar la inflamación. Estas pautas ayudan.

No todas las encías están en la misma fase: el sondaje nos dice qué necesita cada zona, desde una limpieza hasta cirugía periodontal.
La limpieza elimina el sarro visible, por encima de la encía. El curetaje va más allá: limpia la raíz por debajo, dentro de las bolsas periodontales.
Dividimos la boca en cuatro zonas y tratamos una o dos por sesión, con anestesia local: más cómodo para ti y más minucioso para nosotros.
A las pocas semanas medimos de nuevo las bolsas para confirmar que la encía ha cicatrizado y decidir si algún punto necesita refuerzo.
La periodontitis se controla, no se cura sola: las limpiezas periódicas programadas evitan que las bolsas vuelvan a activarse.
Si la enfermedad ha dejado recesiones, valoramos un injerto de encía para recuperar el tejido perdido y proteger la raíz expuesta.
Cuando las bolsas son muy profundas, el curetaje se complementa con cirugía periodontal para acceder y limpiar la raíz a fondo.

«La periodontitis no avisa con dolor: avisa con sangrado. Tratarla a tiempo es la diferencia entre conservar tus dientes toda la vida o perderlos sin darte cuenta.»
No. Se realiza con anestesia local y como mucho notarás presión o vibración. Después puede haber sensibilidad al frío unos días, que se controla con pasta desensibilizante y remite sola.
Lo habitual son de dos a cuatro sesiones, tratando uno o dos cuadrantes por visita, más una reevaluación a las pocas semanas. Depende de la extensión y la profundidad de las bolsas.
La periodontitis avanza en silencio: el hueso que sujeta los dientes se pierde poco a poco, las encías se retraen y las piezas acaban moviéndose o cayéndose. Es la primera causa de pérdida de dientes en adultos.
Sensibilidad al frío y una encía algo más baja mientras cede la inflamación: es señal de que el tejido se está desinflamando. Con las pautas que te damos, remite en pocas semanas.
La frena y la controla, que es el objetivo: el hueso ya perdido no se regenera solo, pero con el curetaje y un buen mantenimiento tus dientes pueden conservarse toda la vida.
La limpieza actúa sobre el sarro visible, por encima de la encía, y es preventiva. El curetaje trata la enfermedad ya instaurada: limpia la raíz por debajo de la encía, dentro de las bolsas periodontales, y se hace con anestesia local.
Normalmente cada 4-6 meses, según tu riesgo periodontal. Es la parte más importante del tratamiento: sin mantenimiento, las bolsas se reactivan en la mayoría de los casos.
Depende del número de cuadrantes a tratar y de la profundidad de las bolsas. Tras el estudio periodontal recibes un presupuesto cerrado y por escrito, sin sorpresas.
Pide tu estudio periodontal. Con el sondaje y las radiografías delante te diremos si necesitas un curetaje o si basta con una limpieza, sin alarmismos y con claridad.
Cuéntanos tu caso y te diremos qué necesitan tus encías para frenar el sangrado y la periodontitis. Estamos en Mirasierra, Madrid.
Hemos recibido tu solicitud. Te contactaremos muy pronto para confirmar tu cita.