Si el miedo al dentista te ha hecho aplazar tratamientos durante años, o te espera una cirugía larga, la sedación consciente cambia la experiencia por completo: un médico anestesista te administra una sedación intravenosa que te mantiene relajado, despierto y sin ansiedad durante todo el tratamiento. En nuestra clínica de Mirasierra, en Madrid, sin ingresos ni traslados.

Permaneces despierto y colaborador, pero profundamente relajado: la ansiedad desaparece y muchos pacientes apenas recuerdan el procedimiento.
Un médico anestesista administra la sedación y monitoriza tus constantes —oxígeno, tensión, ritmo cardiaco— durante todo el tratamiento.
La sedación permite realizar tratamientos largos o agrupar varias intervenciones en una sola sesión, con total comodidad.
La sedación consciente es una técnica anestésica en la que un médico anestesista administra por vía intravenosa una combinación de fármacos que te lleva a un estado de bienestar y relajación profunda. A diferencia de la anestesia general, permaneces consciente, respiras por ti mismo y respondes a estímulos, pero sin ansiedad ni tensión: el tiempo pasa rápido y el recuerdo del procedimiento es mínimo. Se combina con la anestesia local de siempre, que es la que elimina el dolor.
La sedación puede acompañar a casi cualquiera de nuestros tratamientos dentales: desde una cirugía de implantes hasta una endodoncia o un curetaje dental, y es especialmente valiosa cuando el miedo o la duración del tratamiento son la barrera.

No es solo para casos extremos: cualquier paciente que viva el dentista con ansiedad puede beneficiarse. Estos son los casos más habituales:
El proceso está protocolizado de principio a fin: valoración médica previa, sedación monitorizada durante el tratamiento y recuperación en la clínica antes de volver a casa acompañado.
El anestesista revisa tu historia médica y tu medicación y, si es necesario, solicita una analítica reciente para confirmar que la sedación es segura en tu caso.
El día del tratamiento, el anestesista administra la medicación por vía intravenosa y ajusta la dosis en todo momento según tu respuesta.
Mientras el equipo dental trabaja, permaneces relajado y monitorizado: oxígeno, tensión y ritmo cardiaco controlados de principio a fin.
Al terminar descansas en la clínica hasta recuperarte por completo y vuelves a casa acompañado, con instrucciones claras para el resto del día.
Los efectos desaparecen en pocas horas, pero conviene tomarse el resto del día con calma. Estas pautas ayudan.

No todos los casos necesitan lo mismo: la valoración preanestésica define la sedación adecuada para cada persona y cada tratamiento.
Años aplazando visitas por ansiedad o malas experiencias. Con sedación, muchos pacientes se ponen al día con su salud dental en una o dos sesiones.
Implantes, elevaciones de seno o injertos de hueso: la sedación hace cómodas las cirugías largas y reduce el estrés del procedimiento.
Agrupar varios tratamientos en una sesión larga bajo sedación reduce el número de visitas y la ansiedad acumulada entre citas.
Si no toleras los instrumentos en la boca o las impresiones, la sedación elimina el reflejo exagerado y hace posible el tratamiento.
La presencia del anestesista añade seguridad en pacientes con patologías controladas, siempre tras una valoración médica individual.
En niños se valora caso a caso: cuando el manejo de conducta no es suficiente, la sedación permite completar el tratamiento sin traumas.

«Hay pacientes que llevan diez años sin pisar una clínica por miedo. Verlos salir tranquilos, con el tratamiento hecho y diciendo “no me he enterado de nada”, es de lo más gratificante de nuestro trabajo.»
No. La sedación consciente no es anestesia general: permaneces despierto, respiras por ti mismo y respondes si te hablamos, pero profundamente relajado y sin ansiedad. Muchos pacientes apenas recuerdan el procedimiento.
Sí. La administra un médico anestesista tras una valoración preanestésica, y tus constantes —oxígeno, tensión, ritmo cardiaco— están monitorizadas durante todo el tratamiento. En pacientes bien valorados es una técnica con un perfil de seguridad muy alto.
Un médico anestesista, presente en la clínica durante todo el tratamiento. El equipo dental se centra en tu boca; el anestesista, en tu bienestar y en tus constantes.
Somnolencia y una desorientación leve durante unas horas, que desaparecen solas. Por eso debes volver a casa acompañado y evitar conducir, trabajar con maquinaria o tomar alcohol el resto del día.
Es su principal indicación. Si la ansiedad te ha hecho aplazar tratamientos durante años, la sedación te permite ponerte al día en pocas sesiones, sin revivir la experiencia que recuerdas.
Prácticamente todos: implantes y cirugías, tratamientos de encías, endodoncias o sesiones largas que agrupan varios procedimientos. En la valoración te confirmamos si tu caso es adecuado.
Sí: una valoración preanestésica con tu historia médica y tu medicación habitual y, según el caso, una analítica reciente. También te indicaremos las horas de ayuno previas a la sedación.
Depende de la duración del tratamiento que se realice bajo sedación. Tras la valoración recibes un presupuesto cerrado y por escrito, con la sedación detallada, sin sorpresas.
Pide tu valoración sin compromiso. Te explicamos cómo funciona la sedación consciente, resolvemos tus dudas con calma y diseñamos un plan a tu ritmo, sin juicios y con claridad.
Cuéntanos tu caso —también si llevas años sin ir al dentista— y te diremos qué tratamiento necesitas y cómo la sedación consciente puede ayudarte a hacerlo sin ansiedad. Estamos en Mirasierra, Madrid.
Hemos recibido tu solicitud. Te contactaremos muy pronto para confirmar tu cita.