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Endodoncia o extracción e implante: qué conviene a tu diente

Tienes un diente con una infección o una caries profunda y te han planteado dos salidas: salvarlo con una endodoncia, o quitarlo y poner un implante. Es una de las decisiones más frecuentes en la consulta y también una de las peor explicadas, porque a menudo se resume en un «total, se va a romper igual» que no es cierto.

Nuestra posición es clara y conviene decirla antes de los matices: si el diente se puede salvar, se salva. Ningún implante, por bueno que sea, mejora a un diente propio que funciona.

Por qué el diente propio gana casi siempre

Un diente natural está sujeto por un ligamento que amortigua la mordida y le da sensibilidad: notas la presión, notas si muerdes algo duro. Un implante está anclado directamente en el hueso y eso no lo reproduce. Además, el diente propio conserva la encía y el hueso tal como están, sin la fase de cicatrización que exige cualquier extracción.

Por eso el orden lógico es intentar la endodoncia primero y dejar el implante para cuando ya no hay diente que conservar. La extracción es irreversible; la endodoncia, si falla, se puede repetir.

Endodoncia o extracción con implante: comparativa

EndodonciaExtracción + implante
ConservasTu diente, con su raíz y su ligamentoNada del diente original
Sensación al morderNaturalFirme, pero sin la amortiguación del ligamento
SesionesUna o dos, más la corona si procedeCirugía y varias visitas hasta la corona
PlazosSemanasMeses, salvo carga inmediata
ReversibleSí: se puede repetir o extraer despuésNo
Requiere huesoNoSí, y a veces injerto previo

Qué cambia cuando se trabaja con microscopio

Buena parte de la mala fama de la endodoncia viene de tratamientos hechos a ciegas. El interior de una raíz tiene conductos muy finos y ramificaciones que a simple vista no se ven; si queda tejido infectado en uno de ellos, la infección vuelve y el paciente concluye que «la endodoncia no funcionó».

Con microscopía se localizan esos conductos, se limpian y se sellan con una precisión que cambia el pronóstico. Esa es la razón por la que en casos que en otra consulta se darían por perdidos aquí se plantea primero intentar conservar el diente.

Los tres casos en que sí extraemos

Ser conservador no es ser testarudo. Extraemos sin dudar cuando se cumple alguna de estas condiciones:

  • Fractura vertical de la raíz que llega por debajo del hueso: no hay forma de sellar eso.
  • No queda estructura suficiente donde apoyar una corona, aunque la raíz esté limpia.
  • Pérdida de soporte periodontal avanzada: el diente se mueve porque el hueso que lo sujetaba ya no está. Si es tu caso, empieza por el estudio periodontal, porque el problema no es ese diente.

Cuando la extracción es inevitable, la buena noticia es que se puede planificar bien: en muchos casos el implante se coloca en la misma intervención, y existen implantes en un día con carga inmediata para no quedarte con el hueco.

Cómo se decide, y quién decide

Con una radiografía periapical y, si hay dudas, un escáner 3D, se ve el estado de la raíz, cuánto diente queda y si hay fractura. Esa imagen es la que manda: no el dolor que tengas ni las ganas de acabar rápido.

Si el diente es salvable te lo diremos, aunque salvarlo implique más visitas que quitarlo. Y si no lo es, también, sin alargar un tratamiento que no va a funcionar. Mientras llega la cita, si el dolor aprieta, te explicamos qué tomar para el dolor de muelas.

Preguntas frecuentes

¿Es verdad que un diente endodonciado se acaba rompiendo?

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Es el argumento más repetido y es solo medio verdad. Un diente al que se le ha hecho endodoncia queda más frágil porque pierde el aporte del nervio, sí, pero si se reconstruye bien y se protege con una corona cuando hace falta, aguanta perfectamente. Lo que se rompe es el diente endodonciado que se dejó sin corona durante años.

¿Duele más la endodoncia o la extracción?

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Ninguna de las dos debería doler durante el tratamiento: se hacen con anestesia. En el postoperatorio suele ser más molesta la extracción, sobre todo si va acompañada de un implante inmediato, porque hay una herida que cicatrizar. La endodoncia deja el diente sensible al morder unos días y poco más.

¿Y si la endodoncia falla?

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Existe la posibilidad de repetirla (reendodoncia) y, con microscopía, las probabilidades son mejores de lo que la gente cree. Solo cuando una reendodoncia tampoco resuelve, o el diente está fracturado por debajo de la encía, pasamos a la extracción. El orden importa: siempre se puede extraer después, pero no se puede volver a tener el diente.

¿Cuándo no hay más remedio que extraer?

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Cuando la fractura llega a la raíz por debajo del hueso, cuando la caries ha destruido tanto diente que no queda estructura donde apoyar una corona, o cuando hay una pérdida de soporte periodontal importante. En esos casos la endodoncia no fracasaría por el nervio, sino porque no hay diente que salvar.

Antes de quitar un diente, que alguien lo mire con microscopio

Si te han dicho que tu diente no tiene solución, pide una segunda opinión antes de extraerlo. Pide tu cita: verlo cuesta una visita y, si se puede salvar, no hay implante que lo mejore.


Contenido revisado por Dr. David García Baeza · Director clínico · CIMA Dental


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